Yo no sé explicarme bien, pero es maravilloso que las cosas que se cuentanen la Biblia de aquellos hombres de hace tanto tiempo, puedan servirnos a nosotros hoy, y para la vida que llevamos.

Hay veces que leo pasajes del Antiguo Testamento que parecen escritos para arreglar muchas de las cosas que nos pasan hoy por dentro a gente de mi edad y de mi tiempo. El otro día me pasé mucho tiempo dándole vueltas, en el pasaje de la samaritana del Evangelio de San Juan, a lo del “agua que no quita la sed”.


¡Qué verdad es! Yo tengo 61 años, tres hijos, dos nietos, casi cuarenta años de matrimonio… He tenido varios trabajos, he pasado mucho cuando era niño, las cosas me fueron muy difíciles de joven, ahora estoy prejubilado, y hay muchas cosas de la vida de ahora que, por mucho que quiero, no las comprendo. Muchos días, leer la Biblia me da paz y me abre los ojos para reconocer major mi vida. Cada vez me maravilla más la paciencia que tiene Dios con todos nosotros.

Benito G.

De Según Tu Palabra nº126