Rocío es la catequista más veterana en la parroquia de un pueblo de Sevilla. Lleva años disfrutando con la tarea de enseñar a los niños las primeras noticias de Jesús. Lo vive a fondo. Le encanta vivir con ellos las primeras oraciones y responder sus preguntas. Habla de la catequesis como algo muy importante en su vida cristiana. Dice que reza por sus niños cada día. Cuando le pregunté, para empezar la conversación, quién le había metido en este camino del amor a la Palabra, su respuesta fue clara y rotunda: “A mí me ha metido en esto una llamada muy fuerte del Señor”. Lo dijo de una forma emocionante que aún recuerdo. Ahora es muy fácil querer contarlo aquí por escrito, pero escuchar por teléfono como lo dijo fue todo un espectáculo de luz y de verdad llegando al corazón. Fue algo muy auténtico y sincero.

Estar con Rocío al teléfono sonaba a sorpresas y flores silvestres del campo. Le dije que explicara un poco más y empezó a decir cosas como éstas: “Aprendí a leer para leer la Biblia”. “Mi párroco de entonces se maravillaba con mis preguntas y progresos”. “Cada día comprendo mejor sus sorpresas”. “En mi familia decían que me había convertido a los Testigos de Jehová”. “Nadie me enseñó a leer la Biblia, pero yo veía que era como sacar agua de un pozo profundo”. “Leía y rezaba a mi manera poniendo mucho corazón”. “Ahora recuerdo aquellos primeros pasos del principio con mucho agradecimiento al Señor. Fueron años inolvidables”…

Volvimos a lo de aprender a leer y empezó a contar que su hijo le pidió una Biblia para un cumpleaños y así entró la primera Biblia en su casa. Continuó diciendo que había ido muy poco al colegio de niña y se le hacía un mundo leer y escribir. Pero sentía mucha atracción por hacerlo. Con aquella Biblia en casa se le quitaron los miedos. Entre su hijo y algunas amistades, empezó a moverse por las palabras. Dice que hacerlo rezando y buscando al Señor era algo que le salía de dentro. Con el tiempo iba progresando y dedicándole más ganas y atención a la lectura. Repite mucho que lo hacía rezando. Cada día descubría cosas nuevas que le movían el corazón a seguir leyendo y parándose a rezar y a hablar con el Señor de lo que pasaba en su corazón. Dice que al contarlo le vienen a la cabeza recuerdos de momentos muy especiales. Dice que cuando no comprendía algo rezaba más, y que, desde aquella Biblia de su hijo, no recuerda un día de su vida sin dedicar más o menos tiempo y corazón a leer las Escrituras.

Recuerda con cariño que, en los últimos años de la vida de su madre, que vivía con ellos, muchos días le pedía que le leyera algún trocito en alto y disfrutaba viendo que le gustara tanto. Rocío reconoce que lo suyo con la Biblia es algo muy particular que forma parte de su forma de ser. En su familia y en su parroquia, todos conocen su relación con la lectura de la Biblia.

Cuando empezamos a hablar de como hace la lectio divina, repite con frecuencia la palabra “invocar”. Dice que invoca al Espíritu Santo muchas veces durante la lectura, además de al empezar. Dice que para ella es la fuente suprema de sabiduría para leer y vivir la Palabra de Dios. Habla del Espíritu Santo como de Alguien familiar y que conoce de cerca. Para ella no es un desconocido. Es quien le hace comprender la voluntad de Dios y el sentido de las cosas importantes de la vida. Para ella la lectio es invocar, leer y orar sin parar, buscando poder entrar en el corazón del Señor. Es dedicarle tiempo a estar en su compañía a través de las palabras…

Rocío vive una historia entrañable con la Palabra de Dios, desde que la Biblia entro en su corazón. Es su propia historia de salvación. Dice que han sido muchos días viviendo a la luz que da la Palabra del Señor. Dice sentirse muy protegida por ella, que le ha quitado muchos miedos y le ha ido enseñando a vivir siguiendo a Jesús y a crecer como esposa, madre y catequista, que dedica un tiempo cada día a leer la Biblia. De verdad que ha sido una gracia esta conversación telefónica con Rocío. Ha sido una gracia grande del cielo para compartir entre amigos de la lectio divina.


Equipo Semillas

De Según Tu Palabra nº 128