Cuatro peldaños de la escalera espiritual

… “La lectura busca la dulzura de la vida feliz, la meditación la halla, la oración la pide, la contemplación la experimenta. Porque el mismo Dios dice: Buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá (Mt 7, 7). Buscad leyendo y hallaréis meditando, llamad orando y se os abrirá contemplando. La lectura pone en la boca pedazos, la oración le extrae el sabor, la contemplación es la misma dulzura que alegra y recrea. La lectura se queda en la corteza, la meditación penetra en la pulpa, la oración en la petición llena de deseo, la contemplación en el goce de la dulzura adquirida.”

… “La lectura es un ejercicio exterior, la meditación una comprensión interior, la oración es un deseo, la contemplación la superación de todo sentido. El primer peldaño es del que empieza (incipientes), el segundo del que avanza (proficientes), el tercero de los entregados (devotos), el cuarto de los felices (beatos).”

… “De todo esto podemos colegir que la lectura sin la meditación es árida; la meditación sin la lectura, errónea; la oración sin la meditación, tibia; la meditación sin la oración, infructuosa; la oración hecha con fervor permite alcanzar la contemplación; la consecución de la contemplación sin la oración es más bien rara o milagrosa.”

 (CARTA DE GUIGUES II, cartujo, a su amigo Gervasio, sobre la vida contemplativa)