Hace unos cinco años que empecé a practicar la lectio divina para leer el Evangelio de cada día. Conocí este camino de oración a través de mi hermana mayor, que fue religiosa y cuida de mis padres. Empezó a llevar un grupo en la parroquia y me invitó. Se lo agradeceré siempre. Empezamos siguiendo los pasos de Según tu Palabra. Al año de empezar tuve que dejar las reuniones de los jueves por cosas de trabajo, pero seguí practicando los pasos, personalmente, casi cada día. Busco un rato por la mañana y procuro plantear las actividades de la jornada desde la oración del Evangelio. Incluyo en esta conversación con el Señor todo lo que va pasando en mi familia, el trabajo en la gestoría y la colaboración en un grupo de ayuda a mayores del pueblo, que tenemos en la parroquia. El Señor conoce todo sobre mis hijos Raquel y Javi, sobre la forma de vida de mi marido y sobre lo que va pasando en mi corazón. La vida de Jesús en los Evangelios da para mucho cada día. Ahí encuentro luz y calor para vivir como hija de Dios en estos tiempos complicados. Mi hermana me ha ayudado mucho a centrarme en la Palabra de Dios y a encontrar en la oración la fuerza que necesito para las cosas de cada día”.  Auxi H.

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