¿Cómo estáis? No os he escrito antes, porque no tengo sello. Ya sabéis que no cobro nada. Espero que estéis bien. Sois muy buenas personas, unos trozos de cielo. Yo sigo bien, aquí dentro del infierno. Menos mal que tengo a mi Padre el Dios Todopoderoso. Me quedan 6 meses para la libertad (bonita palabra). Espero veros antes de que me vaya. Todos los días leo la Biblia, la Palabra de nuestro Padre Bueno. Me despido de vosotras del boli, pero no de corazón. Os mando esta poesía a la Virgen:

“Madre de los hijos pobres, Virgen sencilla y humilde que viviste en Nazaret. En tu casa caben los hermanos pobres que abren sus manos a ti. Madre, Dios te ha hecho grande en tu pequeñez. Haznos niños a nosotros para llegar a Jesús. Tú nos miras desde el cielo, nos hablas al corazón, con un abrazo de madre nos envuelves en tu amor. Madre de los hijos pobres, de los que buscan a Dios. Madre, danos tu confianza, tu fe y tu amor. En tu silencio interior escuchaste la Palabra. Con el corazón abierto, viviste sólo para Él” ¿A que está bonito? Vicente T.