Durante años, El Cardenal Osoro, actual arzobispo de Madrid, ha recibido la carta de un gran número de personas que permanecen entre rejas para abrir en canal su corazón. Y esas 49 cartas se han transformado en un libro con respuestas y reflexiones que el cardenal realizaba a cada uno de ellos: ‘Mi maestro fue un preso’. Diálogos en Soto del Real es un libro publicado por el Grupo de Comunicación Loyola.

“Son cartas tremendamente humanas. Cuando Jesucristo entra en la vida de un ser humano abraza a esa persona en cualquier condición en la que esté. Lo importante es lo que ocurrirá después. Por eso es fundamental toda tarea que hagamos por acercarnos más a los presos”.

“En un lavatorio de los pies, trataba de hacer ver a los presos lo grande que es el Señor. Todos tenemos los pies sucios, porque todos tenemos algo de lo que arrepentirnos. Pero lo más importante es que el Señor se arrodilla ante nosotros, ante lo más sucio, para limpiarnos. Todos necesitamos que nos laven los pies porque tenemos algo que no está limpio. Que Dios lo limpie es una experiencia inigualable. Algunos lloraban tras aquella reflexión”,

“En la cárcel nadie es más que otro. El Señor se acerca al corazón de todas las personas para decirles ‘yo te perdono’. Ellos lo saben y vienen a confesarse. No es algo secundario para ellos”

“En España nos falta cierta conciencia social sobre el derecho a recibir una segunda oportunidad. Yo creo que sí falta. Por eso, tenemos que aprender de los que están en esa situación de los internos, donde te encuentras con buenos corazones y salen cosas muy buenas cuando te acercas a ellos, pese a su soledad, y a vivir apartados de los suyos. A veces cuando me pongo aparte en la prisión para que venga a hablar el que quiera, es impresionante lo que te cuentan y la necesidad que tienen de contar y de ser escuchados”.

(Notas de una presentación de este libro)