Aprender

En el día a día de la lectio van pasando muchas cosas que no se esperan, y que no vienen en los libros que enseñan este camino de oración. Es verdad que la lectura orante y creyente de la Palabra de Dios es sorprendente. Dos por dos no son cuatro. La lectio no sucede como un soliloquio. No es hablar a solas con uno mismo de las cosas de cadaSeguir leyendo

Con los años, tengo que reconocer que por los caminos de la lectio divina voy  descubriendo otras rutas y senderos de vida interior. Durante la lectio voy experimentando muchos espacios y momentos de interioridad, que no imaginaba encontrar en la lectura de la Biblia. Mis primeras lecturas eran superficiales, piadosas, mentales y de apenas contacto entrañable con la persona de Jesús. Ahora es como si el Espíritu Santo, el maestro interior,Seguir leyendo

Todos los que, fascinados por la Palabra de Dios, entran en la escuela de esta Palabra y perseveran en ella, realizan el famoso tema de Orígenes, desarrollado por san Bernardo y otros autores espirituales: «concebir la Palabra en el corazón». Dice Orígenes: «No podrías ofrecer a Dios algo de tu mente o de tu palabra si primero no concibes en tu corazón lo que fue escrito». ¿Qué quiere decir conSeguir leyendo

La Palabra es para tu VIDA, para tu día a día, para tus planes a largo, medio y corto plazo, pero la Palabra de hoy es sobre todo para hoy. Lleva a tu día la Palabra, a tus ambientes, a tu familia, atus compañías, a tus soledades, a tus relaciones interpersonales… Es ahí donde la Palabra se hace carne, se hace actitud de servicio, disponibilidad y disposición. Es donde seSeguir leyendo

«La lectio divina no es una lectura cualquiera de la Biblia, sino que es una lectura que debe conducir a la oración y a la contemplación. Es la búsqueda sapiencial de la verdad. Para llegar a ser consanguíneos, casi, por la participación en el amor. Gregorio Magno, uno de los grandes maestros de la lectio divina, decía: “La Escritura crece con aquel que la lee” (Scripturacum legente crescit).» «Un textoSeguir leyendo

Es un libro que nos puede resultar muy extraño. La “apocalíptica” es una corriente literaria y de pensamiento que utiliza imágenes y claves de tipo cósmico y humano para expresar la certeza de la intervención de Dios al final de los tiempos. Para ello se reexiona sobre la historia pasada y presente y se proyectan hacia el futuro, en forma de símbolos o imágenes más o menos crípticas, las conclusionesSeguir leyendo

Los cuatro Evangelios (Mateo, Macos, Lucas y Juan) son obras de tipo especial, de origen típica y exclusivamente cristiano. No se los puede considerar biografías de Jesús, ya lo dijimos, ni composiciones rigurosamente históricas. Su objetivo fundamental es dar testimonio de la Buena Noticia de Jesús, es decir, de la intervención decisiva de Dios, en y por Jesucristo, en favor nuestro. Por ello se centran en la gura y enSeguir leyendo

Exceptuados estos dos (Salmos y Cantar de los Cantares), el resto del grupo de libros “sapienciales” encaja perfectamente en el anaquel de los libros de sabiduría. Puede que nos resulten los más extraños de toda la Biblia. Utilizan como formas literarias el proverbio, más que ninguna otra, y también la exhortación de padre a hijo o de anciano a joven, el discurso, los enigmas, los diálogos, los poemas, los relatosSeguir leyendo

Desde el s. VIII a.C., en pleno período monárquico, oreció en Israel el fenómeno del profetismo. Frente a las instituciones políticas, sociales y religiosas, corrompidas e ineficaces, surgió la voz de los heraldos de Dios que se enfrentaron con ellas, denunuciaros sus lacras y anunciaron su destrucción: los profetas. No eran adivinadores del provenir, pero abrieron perspectivas de un futuro mejor, obra de un Dios cariñoso y justo que seSeguir leyendo

También es complicado el problema de los autores bíblicos. En aquellos tiempos se practicaba con toda normalidad la “pseudonimia”, es decir, un procedimiento que consiste en poner bajo el nombre de un autor ya conocido y consagrado una obra que no le pertenece, para darle más autoridad y prestigio. Es el caso de Isaías (en el libro hay tres “Isaías”, es decir, tres autores distintos), los dos “Zacarías”, es decir,Seguir leyendo