Lectio divina

La Palabra es para tu VIDA, para tu día a día, para tus planes a largo, medio y corto plazo, pero la Palabra de hoy es sobre todo para hoy. Lleva a tu día la Palabra, a tus ambientes, a tu familia, atus compañías, a tus soledades, a tus relaciones interpersonales… Es ahí donde la Palabra se hace carne, se hace actitud de servicio, disponibilidad y disposición. Es donde seSeguir leyendo

Respoder al Señor partiendo de lo que has leído en el texto y has meditado en el paso «escuchar». Ahora es el momento de decir, de hablar, de expresar, de que tu voz suene en los oídos de Dios. Pide, suplica, da gracias alaba, intercede… Pregúntale al Señor por tus cosas, por cómo van tus asuntos y tu vida a la luz de la Palabra.Seguir leyendo

¿Qué te dice el texto a ti? Dejar que texto resuene en tu interior, rumiar, permitir que cale en ti, que te empape, te llene, te remueva, te renueve, te interpele, te inquiete, te llame a la acción, al cambio, a la evolución… La Palabra viene a tu vida tal como te encuentras, acude a tu realidad, a tus necesidades y aspiraciones más profundas e íntimas. Viene a iluminar tuSeguir leyendo

Leer el pasaje del Evangelio que la Iglesia propone para el día. Leer con atención, deteniéndose en cada palabra, haciendo pausas de silencio. Profundizar en el sentido del texto preguntándose ¿qué dice el texto? y ¿qé pretendió decir el auto del texto? Se trata de conocer las palabras del texto para descubir en ellas la Palabra de Dios.Seguir leyendo

Prepararse para la oración. Desconectar para conectar, detenerse para caminar. Hacer un tiempo de silencio. Callarse por fuera y por dentro. Tomar distancia de las preocupaciones y ocupaciones de la jornada. Estar presente. Ser consciente de dónde se está y cómo se está. Concederse un tiempo de tranquilidad para estar con uno mismo y a la escucha del Señor.Seguir leyendo

Porque lo bueno no es inmediato. Porque adquirir hábitos y destrezas no es cuestión de un solo día, ni de de unos cuantos, sino de perseverar y ser constantes. Porque la Palabra es sembrada y precisa de un tiempo para que dé fruto en tu buena tierra. Porque se aprende a leer leyendo; a escribir, escribiendo; y a escuchar al Señor, escuchándolo cada día. Porque no se trata de engullirSeguir leyendo

Disponerse a seguir los pasos de la lectio divina, de la lectura orante, para leer el Evangelio del día, es una decisión personal. Es, sencillamente, dedicar tiempo y atención a conectar con el Señor en las palabras humanas del texto. Ponerse a ello, desde la ayuda y guía del Espíritu Santo es lo más importante. Benedicto XVI en el número 87 de la Verbum Domini define y expone la lectioSeguir leyendo