Cuando llamé a Julia B. apenas pudimos hablar. Ya conocía esto de los reportajes, porque recibe “Según tu Palabra”. Quedamos que para ella era mejor mandar unas notas personales de como hace la lectio y que aquí montáramos un escrito con su testimonio. Al poco tiempo recibimos por e-mail sus notas que nos han gustado mucho y aquí esta su testimonio:

“Yo sigo la lectio lo más sencillamente que puedo y a mi manera. Le doy mucha importancia a dedicar un tiempo cada día. Me cuesta bastante porque mi trabajo no me permite una agenda ordenada del día. Lo que si es cierto es que necesito ese momento de intimidad con el Señor a través del Evangelio del día.

Tengo muy grabado en mi mente el itinerario de los pasos. Cuando empecé en un grupo hacíamos con mucho rigor el “paso a paso” y esto marca para seguir cada uno. Pero después va variando y me encanta seguirlos como empecé.

Lo que sí es verdad es que cuando termino el tiempo de oración, voy ya distinguiendo si ha habido contacto, comunicación, sintonía y cara a cara… con la persona de Jesús. Para mí esto es lo principal. Me basta y me sobra con la compañía de su amor. Disfruto buscándole dentro de mí en silencio. Es lo que más busco, lo que más necesito, lo que me llena y me empuja a seguir. Reconocer que el Señor se interesa en mis cosas de cada día me da mucha paz y gozo.

Ya me voy entendiendo con el espíritu de las palabras en la lectura. Al principio me liaba mucho. Me entretenía con las palabras y se me iba el tiempo y el santo al cielo. Me veía ridícula, como si estuviera allí de estudiante con tres hijos y el trabajo del supermercado. La verdad es que en el grupo de la parroquia cuando empecé, me enseñaban insistiendo mucho en no endiosar a las palabras y los conocimientos bíblicos. Lo importante era el contacto con el Señor. Y esto se me quedó muy dentro y en muchos pequeños detalles.

Para mí, mirar la familia, el trabajo, las personas y los asuntos cotidianos desde el Evangelio del día ya es suficiente. No quiero más. Me da paz y entendimiento para medio vivir en estos tiempos duros y difíciles. Vivimos en manos del dios dinero. Trabajar en este mundo haciendo redes del reino de Dios es imposible sin la fuerza de su amor. Es lo que encuentro en la oración de la Palabra con la lectio divina. Quiera Dios que estas palabras puedan servir a más gente. Gracias por llamar y por “Según tu Palabra”. Besos. Julia B”.

Equipo Semillas